Nuestro Fundador

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Padre Mario

El Padre Mario Herrera , M.S.A, es hijo de Yolanda Baptiste y del arquitecto Bogotano Jorge Herrera. Su vocación llegó cuando tenía sólo 6 años y jugaba a presidir las exequias de los animalitos muertos, con los amigos de su barrio.

Pero, después de dar varias vueltas por el mundo y hacer de todo -primero quiso ser científico, luego ingeniero aeroespacial, estudió arquitectura y no terminó, montó empresa, soñó con ser exitoso, fue mesero, hasta barman- se le olvidó el llamado de Dios. Pese a esto, Dios insistió y a los 29 años “me sacó del lodo y me mostró el camino que debía seguir” -como afirma el mismo sacerdote- invitándolo a ser obrero de su mies.

Para entonces, algunos de sus familiares y personas más cercanas veían imposible que el joven Mario recibiera el llamado al sacerdocio -la única que siempre supo en su corazón que iba a ser sacerdote, fue su madre-, pero éste llegó en el momento en que debía llegar; “si mi vocación hubiera llegado 3 meses antes, me hubiera asustado, si hubiera llegado 3 meses después, hubiera sido muy tarde, porque me iba a casar”, explica el sacerdote.

Con una vocación tardía, el Padre Mario ingresó al Seminario de los Misioneros de los Santos Apóstoles en Bogotá, y tras estudiar por 8 años fue ordenado sacerdote el 30 de noviembre del 2004 en la Iglesia de Santa Bárbara de Usaquén, la cual se encuentra ubicada al nororiente de la capital colombiana. Desde entonces, incluso a partir del momento en que le dio su sí a Dios, el sacerdote no se cansa en repetir que “no ha habido un día en que me arrepienta de mi decisión”, y que “desde que conocí el amor de Dios, no hay ningún otro amor que lo supere”.

Cuando llevaba 2 como sacerdote, al Padre Mario se le encomendó la misión de construir una parroquia que llevaría el nombre del Niño Jesús de Praga. Desde entonces el Niño Jesús lo enamoró y lo invitó, no solo a edificar un templo dedicado a esta devoción, sino a fundar una obra inspirada en la ternura del mismo Niño Jesús.

Este deseo que el mismo Dios puso en su corazón, se materializó con la institución el 11 de enero de 2008 en Bogotá la Obra de los Misioneros del Amor del Divino Infante de Praga.